Existe gran variedad en cuanto a terapias psicológicas se refiere. Todas buscan mejorar el bienestar biopsicosocial de los pacientes, sin que ninguna tenga por qué ser vista como mejor que el resto. También debemos entender que cada persona necesita cosas distintas, e incluso una misma persona en diferentes momentos de su vida. Esto también determinará la elección de terapia.
En cualquier caso, son tantas las posibilidades que la decisión de qué terapia comenzar puede abrumar y crear mucha confusión. Por ello queremos explicarte qué opciones existen y cuáles son sus características diferenciales.
Criterios para diferenciar las terapias psicológicas
Las terapias se pueden diferenciar en base a distintos criterios:
Según los objetivos que se pretenden
Hay terapias centradas en el presente y en la modificación de síntomas —disminuir la ansiedad, dejar de consumir, reducir una fobia— y otras que buscan conocer las causas que explican quiénes somos y qué nos daña, para reparar a un nivel más profundo. Es fácil ver cómo la terapia del primer caso puede ser significativamente más breve en el tiempo, aunque tiene el contrapunto de que los efectos pueden ser menos duraderos.
Según el contexto donde se ejerce
Dependiendo del entorno de trabajo, las posibilidades son unas u otras. No se puede ofrecer la misma terapia en un hospital público, en una consulta privada o en una asociación sin ánimo de lucro. Variará la frecuencia con que se cita, la duración de las sesiones, el vínculo que puede establecerse con el paciente…
Según la corriente psicológica en que se basan
Cada corriente ofrece un marco teórico y de intervención específico que rige cómo se evalúa, qué se pretende, qué técnicas se usan y cómo se aplican. Será esta clasificación en la que nos detengamos más, ya que suele ser la principal duda de quien quiere empezar terapia.
Los enfoques terapéuticos más utilizados
Terapia psicoanalítica o psicodinámica
Busca desvelar los contenidos inconscientes que afectan a un plano emocional, comportamental o relacional. Estos surgieron en la infancia y se fueron reprimiendo, a la vez que empezamos a crear mecanismos de defensa con los que protegernos de ellos.
Terapia cognitivo-conductual
Explica cómo lo que sentimos, pensamos y hacemos es aprendido, e igualmente puede desaprenderse y reconstruirse con bases más adaptativas y saludables. Es uno de los enfoques con mayor respaldo empírico para trastornos como la ansiedad o la depresión. Puedes conocer más en nuestros cursos de técnicas y herramientas terapéuticas.
Terapia sistémica
Explica nuestros síntomas y dinámicas en relación a los sistemas que nos rodean. El malestar individual tiene una función en la familia o pareja a la que se pertenece. Tanto si se atiende a una persona individualmente o a una pareja o familia, el psicólogo formulará hipótesis siempre enmarcadas en los sistemas que rodean al paciente. Profundizamos en este enfoque en nuestros cursos de pareja y sexualidad.
Terapia neuropsicológica
Trabaja con personas con daño cerebral o nervioso —desde el nacimiento o sobrevenido— para rehabilitar en la medida de lo posible las áreas y funciones dañadas. Requiere una evaluación neuropsicológica precisa como punto de partida.
Terapia humanista
Entiende el vínculo con el terapeuta como el principal agente de cambio y trabaja sobre todo con la experiencia emocional en el presente. Una relación basada en la aceptación, la calidez, la seguridad y la comprensión puede permitir que la persona se abra a sí misma, ganando autoconocimiento y siendo consciente de sus patrones repetitivos y disfuncionales.
Terapia integradora
Forma de entender la terapia desde los factores comunes a todos los enfoques que han demostrado eficacia, y no tanto desde un enfoque específico. Por factores comunes se entienden la empatía del terapeuta, la alianza terapéutica, la colaboración terapeuta-paciente, la atención plena a las necesidades y experiencias del paciente y la terapia entendida como un espacio seguro.
El psicólogo integrador ve las necesidades del paciente —heridas, carencias, conflictos, traumas, aprendizajes— y construye un abordaje personalizado que integra las propuestas más oportunas de los diferentes enfoques de que se nutre. Si te interesa este modelo, explora nuestro itinerario en Psicoterapia ITA.
Otras técnicas que han devenido corrientes propias
Existen otro tipo de técnicas que se han acabado erigiendo como corrientes en sí mismas, como el mindfulness o el EMDR, aunque hemos querido exponer aquí los enfoques más nucleares y conocidos. Puedes ampliar tu conocimiento sobre la técnica EMDR en nuestra plataforma.
¿Qué terapia ofrecemos en NB Psicología?
En NB Psicología ofrecemos terapia integradora. Aunamos diferentes enfoques terapéuticos y entendemos cada proceso teniendo muy en cuenta también el impacto del apego y del trauma que haya podido existir. Estamos especializados en este tipo de terapia y también tenemos un largo recorrido formando a psicólogos que quieren adentrarse en la psicoterapia integradora o profundizar en ella a nivel avanzado.
Si eres profesional y quieres desarrollar tu práctica clínica desde este enfoque, te invitamos a explorar nuestras sesiones de supervisión grupal y nuestro catálogo completo de formación.